lunes, 1 de abril de 2013

Tú simplemente envidias la suerte del corrupto


Entras aquí y piensas que eres genuino, que eres el legado de la corrección, de la pulcritud social, la persona más honrada de todas las que han existido jamás en la especie humana y quizás tan sólo seas un hipócrita que esconde a un león hambriento detrás de la piel de mono inocente que muestras.

Sé genuino y grita a todos tu debilidad, dilo en voz alta, SOY UN CORRUPTO POTENCIAL que envidio a los monos poderosos que comen fruta delante de mis narices y a quienes no consigo alcanzar ni aún saltando desde la plebe.

La corrupción es el reflejo del poder y del egoísmo de uno, y de la dejadez y miedos de la mayoría. 

Monos, ¡exigir leyes!, ¡exigir cambios!, la plebe debe ser escuchada, el árbol debe ser tumbado y situar a los monos poderosos al nivel que la dama justicia está deseando.

La justicia existe, la justicia se aplica pero siempre desde una idéntica altura para todos.

Los monos no luchan, gritan


La masa aún no está dispuesta a ceder a su bienestar porque este aún es suficiente como para no arriesgarse a tumbar el árbol dónde los monos poderosos se esconden de ellos, disfrutando delante de sus morros de los mejores frutos del bosque.

A la masa aún le contenta su bienestar, aunque sepan que son inferiores, aunque sean conscientes de que aún hay clases y desigualdad, bien anclada está en la necesaria representatividad de la masa a manos de algunos monos que deben obtener a cambio de ello pleitesia y acomodamiento distinto y distintivo al de la plebe.

Lo mejor que jamás se haya ello por la alta burguesía es crear una democracia dónde la representatividad de la plebe se ha acomodado para ofrecer una legítima desigualdad entre monos poderosos y monos ricos.

Me encanta la vida porque es extremadamente cruel, despiadada y asquerosa.
Un saludo.

Los delitos no deben prescribir


Y menos aún los delitos contra la hacienda pública.

No te engañes mono, la seguridad jurídica no se ha ideado para salvaguardar tus derechos, la seguridad jurídica se ha ideado para salvaguardar los derechos de los monos que manejan el poder.

Los poderosos monos estúpidos amancebados y carentes del sentido de la inmortalidad, han ideado con la prescripción de los delitos una fórmula grotesca de inutilizar a la justicia cuando esta les sea contraria a sus intereses.

Larga vida a la prescripción.
Larga vida a los monos que la defienden.
Larga vida a este cáncer de la democracia.

La ética universal


Las éticas producto del pensamiento filosófico imponen mayoritariamente una idea universal de lo que es bueno y de lo que es malo.

Ayudar al prójimo es bueno, diría Jesús de Nazareth. Pero bueno... ¿para quién?. Es evidente que para una organización denominado BANCO, ayudar al prójimo no es bueno, condonar deuda a sus clientes: no es bueno. 

¿Es malo el banco?, no, simplemente su dimensión ética es distinta a la tuya.
Entonces, ¿existe una ética universal que rija que es bueno y que es malo?. Sencillamente: NO.

No te culpes de lo que eres, acéptate a ti mismo y encuentra la ética que guíe a tu moral. Después intenta sobrevivir a la imposición del mundo que te rodea, actuando conforme tu ética te dicta, para bien o para mal del resto. 

Aunque, de acuerdo a lo que asegura una teoría física, el futuro ya está vivido, luego lo que hagas es lo que debe suceder, ojalá lo que estas obligado a hacer sea aquello que te gusta y te mantiene en paz.

La putrefacción que habita en la vida


Cuando pienso en la vida, pienso en el sentido de esta y en el sentido de justicia que debiera de tener.

Mis ojos ven mi vida y mi vida me es insatisfactoria.

Reconozco mis defectos, soy consciente de mis miserias y acepto que poco puedo hacer ante ello porque lo que puedo lo haré y lo que no puedo jamás lo podrá hacer.

Pero si mi vida me es insatisfactoria  poca importancia tiene cuando veo cosas a mi alrededor que me produce un vacío existencia atroz.

Un señor mayor, pidiendo dinero en los semáforos.
Una prostituta china que deja que su cliente le eyacule en la boca por unos míseros euros.
Unos chavales que pasan el rato riéndose por la calle de las personas que les parecen feas.
Una niña que es violada reiteradamente por un familiar.
Un hijo que maltrata a una madre que se desvive por él.

Millones de personas, de seres humanos a los que no prestamos atención, nosotros, los privilegiados. Somos tan mezquinos, pero lo somos sin poder de dejar de serlo, porque la vida nos exige que pensemos en nosotros mismos y en nadie mas, en nuestro placer, en nuestras frustraciones, en nosotros...
¿Te imaginas un mundo dónde todo ser humano velara por el resto de la humanidad, un mundo dónde no se hiciera daño al prójimo?. Ese mundo lo impondrán los robots y la inteligencia artificial del futuro, harán el papel de arbitraje que la humanidad no ha sabido crear ella misma, es el complemento que necesita el ser humano, robots que nos ayuden, nos impongan el comportarnos, civilizadamente.

El ser humano ideal


El ser humano ideal no se consigue transformando a un humano imperfecto.
El humano ideal es un ser nacido.

Ninguno lo somos, ninguno lo ha sido, somos presa de nuestra pureza animal que gobierna cada conducta que generamos, cada pensamiento del que nos enteramos.

Es estúpido pedir al ciego que vea, es estúpido pedir al asesino que no mate, es estúpido pedir al violador que no viole. Lo único que nos queda es la justicia que consuela, la justicia que castiga.

El ser humano ideal será aquél que no esté cautivo de su bestia, aquél que sea patrón de su cabeza, aquél que decida cada una de sus conductas, pero para ello la tecnología debe aún dar miles de grandes pasos.
La evolución debe generar un humano perfecto.

Hipocresía social acomodada


Somos monos, monos amancebados, monos dominantes de nuestro entorno.
Pero... somos monos.

Ello conlleva nuestra esclavitud perpetua a convivir con nuestra esencia, y esta es decididamente egoísta  por culpa de la esencia de la propia vida concebida como tal.

La vida se abre paso en lo que existe a través de una poderosa capacidad de adaptación y diversificación extraordinaria  Es capaz de colonizar medios muy diversos, aunque evidentemente no es capaz de saltarse los limitadores programados.

Nosotros somos vida, somos un eslabón más de la vida y sin duda somos el eslabón más maravilloso que haya dado hasta ahora la vida, sobre todo por la increíble capacidad de tener conciencia de existencia (dejo a un lado la capacidad de emocionarse porque la veo más como un lastre que como una virtud). Pero el ser vida conlleva ser egoísta, no podemos separar lo uno de lo otro.

Incluso el más humanitario de los monos lo es porque impera su egoísmo por disfrutar de lo que considera apropiado para su concepto de vida.

El egoísmo radica en la no participación de las consecuencias que nuestros actos y decisiones producen en el resto de monos, de no ser así... el mundo sería muy distinto, la vida sería... muy distinta.

Para hacer un mundo menos egoísta hay que dotar a las actuaciones de consecuencias globales y que todos sientan lo bueno y lo malo con la misma intensidad. Utópico pero sensato.